PERFILES

SARGENTO DE SEGUNDA CLASE ROY BENAVIDEZ

En la mañana del 2 de mayo de 1968, un grupo de reconocimiento de las Fuerzas Especiales conformado por 12 hombres fue transportado en helicóptero hasta la densa jungla de Loc Ninh, Vietnam, para reunir información sobre la confirmada actividad a gran escala del enemigo. Poco después de llegar, el grupo se enfrentó a una gran resistencia enemiga, y solicitó la extracción de emergencia. Tres helicópteros intentaron la extracción, pero se vieron imposibilitados de aterrizar debido al fuego de las armas de pequeño calibre y artillería antiaérea.

El Sargento de Segunda Clase Roy Benavidez se encontraba en la base de operacionesavanzadas en Loc Ninh, controlando la operación por radio, cuando regresaron los helicópteros para descargar los miembros heridos de la tripulación y para evaluar los daños a la aeronave. Voluntariamente, Benavidez abordó una aeronave que regresaba para asistir con otro intento de extracción. Al percatarse de que todos los miembros del equipo se encontraban muertos o heridos e imposibilitados para movilizarse hasta la zona de recogida, dirigió la aeronave a una zona despejada, donde saltó del helicóptero en vuelo estacionario y corrió aproximadamente 75 metros bajo un fuego fulminante de armas de pequeño calibre hasta donde se encontraba el equipo herido.

Antes de llegar a la posición del equipo, fue herido en su pierna derecha, en el rostro y en la cabeza. A pesar de las dolorosas lesiones, asumió el mando reposicionando a los miembros del equipo y abrió fuego directo para facilitar el aterrizaje de la aeronave encargada de la extracción y la carga de los hombres heridos y muertos del equipo. Luego arrojó un bote fumígeno para indicarle a la aeronave la posición del equipo. A pesar de la gravedad de sus lesiones y del intenso fuego enemigo, cargó y arrastró a la mitad de los miembros del equipo hasta la aeronave que los esperaba. Posteriormente, abrió fuego de protección corriendo al lado de la aeronave mientras ésta se movía en busca de los miembros restantes del equipo. El fuego enemigo se intensificó y Benavidez se apresuró a recoger el cuerpo y los documentos clasificados del jefe del grupo que había fallecido. Cuando alcanzó el cuerpo del jefe del grupo, Benavidez fue gravemente herido en el abdomen por el fuego de armas de pequeño calibre y por una granada cuyos fragmentos se incrustaron en su espalda. Casi en el mismo momento, el piloto de la aeronave fue mortalmente herido y el helicóptero se estrelló.

A pesar de la condición extremadamente crítica de Benavidez ocasionada por las heridas múltiples, aseguró los documentos clasificados y regresó a los restos de la aeronave, donde auxilió a los heridos fuera de la aeronave derribada y organizó a los sobrevivientes aturdidos en un perímetro defensivo. Bajo el fuego cada vez mayor de granadas y de armas automáticas, Benavidez se movilizó por todo el perímetro distribuyendo agua y municiones a los hombres cansados e infundiendo en ellos el deseo de vivir y luchar.

Al enfrentarse a las tropas enemigas concentradas con un equipo asediado, Benavidez juntó sus últimas fuerzas, llamó a un ataque aéreo táctico y ordenó abrir fuego a los helicópteros de apoyo para suprimir el fuego enemigo y permitir de ese modo otro intento de extracción. Nuevamente fue herido en el muslo por el fuego de armas de pequeño calibre mientras administraba primeros auxilios a un miembro herido del equipo justo antes de que otro helicóptero de extracción lograra aterrizar. En el segundo viaje con el herido, en una lucha cuerpo a cuerpo con un soldado enemigo, fue herido en la cabeza y en los brazos. Luego de matar al soldado y bajo un fuego devastador, Benavidez continuó cargando al herido hasta el helicóptero. A llegar a la aeronave, reconoció y mató a dos soldados enemigos que se aproximaban rápidamente a ésta, desde un ángulo que le impedía al ametrallador del helicóptero dispararles. Con las pocas fuerzas restantes, hizo un último viaje hasta el perímetro para asegurarse de que todo el material confidencial había sido recogido o destruido y para buscar a los últimos heridos. Sólo entonces, al encontrarse en una condición extremadamente grave por las numerosas heridas y la pérdida de sangre, dejó que lo transportaran a la aeronave de extracción.